Dos barcos de ayuda desaparecen de camino a Cuba, provocando una búsqueda naval en el Caribe
Dos barcos de ayuda con nueve personas a bordo han desaparecido en el Caribe mientras se dirigían a Cuba, país que sufre una profunda crisis humanitaria.
Una misión humanitaria que se quedó en silencio
Cuando nueve personas zarparon de Isla Mujeres, México, el 20 de marzo a bordo de dos pequeños barcos con destino a La Habana, llevaban consigo buena voluntad, determinación y, presumiblemente, un buen suministro de pastillas contra el mareo. Lo que no llevaban, al parecer, era suerte.
Se esperaba que los veleros Friendship y Tigger Moth, tripulados por voluntarios de Polonia, Francia, Cuba y Estados Unidos, llegaran a las costas cubanas entre el 25 y el 26 de marzo. Nunca llegaron. Entre las nueve personas a bordo se encuentra, según se informa, un niño de cuatro años, lo cual eleva la situación de "preocupante" a "profundamente alarmante".
La marina de México ha puesto en marcha una operación de búsqueda y rescate, desplegando equipos navales y aeronaves militares para rastrear las aguas entre la península de Yucatán y Cuba. En el momento de escribir este artículo, ninguna de las dos embarcaciones ha sido localizada.
Parte de un panorama mucho más amplio
Los dos barcos desaparecidos formaban parte del Convoy Nuestra América, un esfuerzo humanitario a gran escala organizado por los grupos activistas CodePink y Progressive International. La operación reunió a unos 650 delegados de 33 países y 120 organizaciones, todos centrados en llevar ayuda a una Cuba que, según la mayoría de los relatos, se encuentra en serios problemas.
Otra embarcación del convoy, el barco llamado Granma 2.0 (un atunero rebautizado como Maguro, en honor al famoso barco revolucionario de Fidel Castro de 1956), entregó con éxito 14 toneladas de suministros humanitarios en Cuba. Ese cargamento incluía paneles solares, medicinas, leche de fórmula para bebés, bicicletas y alimentos. El objetivo original era de 30 toneladas, por lo que incluso la entrega exitosa no alcanzó las expectativas.
Por qué Cuba está en crisis
La situación actual de Cuba es el resultado de una tormenta perfecta de geopolítica y escasez. Tras la operación militar estadounidense que detuvo al ex presidente venezolano Nicolás Maduro en enero de 2026, la administración Trump cortó los envíos de petróleo venezolano a Cuba e impuso un embargo de combustible más amplio. Cuba afirma que no ha recibido combustible durante tres meses, y los efectos secundarios han sido brutales.
La ONU ha calificado la escasez de suministros en la isla como profundamente preocupante, y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios ha lanzado un plan de ayuda de 94 millones de dólares. Funcionarios del gobierno cubano han dicho que unas 96.000 personas están esperando una cirugía, incluidos 11.000 niños. Algunos informes sugieren que se han cancelado decenas de miles de cirugías, aunque las cifras precisas siguen siendo difíciles de verificar de forma independiente.
Hospitales sin electricidad, estantes sin comida y coches sin gasolina. No es una buena combinación para una nación insular de 11 millones de habitantes.
El contexto político
La crisis humanitaria se sitúa en un contexto político cada vez más surrealista. El presidente Trump planteó la idea de una "toma amistosa" de Cuba a finales de febrero, y más tarde, a mediados de marzo, dijo que sería un "honor" tomar la isla. Uno sospecha que el sentimiento no es mutuo.
El viceministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, respondió con claridad: "El sistema político de Cuba no está sujeto a negociación". Mientras tanto, el presidente cubano, Díaz-Canel, anunció en marzo que se habían mantenido conversaciones preliminares con Estados Unidos, lo que sugiere que la diplomacia no se ha abandonado del todo, aunque la retórica sugiera lo contrario.
¿Qué pasará después?
Por ahora, la preocupación inmediata es el destino de nueve personas en dos pequeños barcos en algún lugar del Caribe. La búsqueda de la marina mexicana continúa y la comunidad humanitaria internacional observa de cerca.
Es poco probable que la cuestión más amplia de cómo Cuba supera esta crisis, atrapada entre el endurecimiento del embargo estadounidense y su propia rigidez política, se resuelva con veleros que transportan paneles solares y leche de fórmula. Pero el hecho de que voluntarios de cuatro países consideraran que valía la pena arriesgarse a realizar la travesía dice algo sobre la magnitud de la necesidad.
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