Del poder estatal al micromecenazgo: ¿se ha quedado sin fondos el régimen iraní?

Del poder estatal al micromecenazgo: ¿se ha quedado sin fondos el régimen iraní?

La señal definitiva de desesperación

Cuando piensas en la financiación estatal, normalmente imaginas ingresos fiscales, exportaciones de petróleo o quizás algún acuerdo comercial ocasional. Por lo general, no visualizas a una nación soberana recurriendo a un momento de pedir limosna en redes sociales. Sin embargo, ahí es exactamente donde se encuentra el régimen iraní, aparentemente tan falto de efectivo que está suplicando donaciones para mantener a flote su influencia regional.

Datos bancarios en la biografía

Es un espectáculo extraño. Funcionarios, incluidos los destinados en la embajada iraní en la India, han sido vistos compartiendo datos de cuentas bancarias en plataformas de redes sociales. Están contactando a sus supuestos aliados, pidiendo a sus 'queridos hermanos y hermanas' que aporten algo. Es menos una estrategia geopolítica y más parecido a un influencer con dificultades pidiendo apoyo en Patreon, solo que con apuestas significativamente más altas y una ética mucho más cuestionable.

¿Por qué la repentina necesidad de una colecta?

El régimen ha sido durante mucho tiempo un actor importante en la financiación de varios grupos proxy en todo Oriente Medio. Sin embargo, entre las sanciones internacionales, una economía nacional en ruinas y el coste absoluto de mantener una red de influencia tan vasta, las arcas parecen decididamente vacías. Parece que la realidad de intentar proyectar poder mientras el frente interno lucha contra la inflación y el aislamiento económico finalmente está pasando factura.

El choque con la realidad

Para la persona promedio en el Reino Unido, la idea de un gobierno pidiendo calderilla para financiar su política exterior parece casi cómica. Pero detrás del absurdo yace una cruda realidad. El régimen está intentando eludir los sistemas financieros formales que han sido endurecidos por la presión internacional. Al recurrir a donantes individuales, esperan asegurar fondos imposibles de rastrear que no activen las habituales alertas bancarias.

¿Está funcionando?

La respuesta corta es: probablemente no de una manera significativa. Aunque puedan reunir algunas donaciones de seguidores acérrimos, esta no es una política fiscal sostenible. Es una medida desesperada que señala una falta de confianza por parte de los patrocinadores estatales tradicionales y un fracaso de su planificación económica a largo plazo. Cuando un estado comienza a tratar su diplomacia como una colecta benéfica, sabes que los cimientos están tambaleándose.

Lo que esto significa para la región

Este cambio en las tácticas resalta cuán efectiva puede ser la presión económica dirigida. Si el régimen se ve obligado a pedir dinero en Twitter, sugiere que su capacidad para proyectar poder en el extranjero está siendo severamente limitada por su incapacidad para gestionar su propia casa. Es un claro recordatorio de que incluso los regímenes más agresivos están en última instancia sujetos a las leyes de la economía. Cuando el dinero se acaba, la bravuconería rara vez dura mucho.

En última instancia, esta es la señal de un régimen que se está quedando sin opciones. Queda por ver si esto conduce a un cambio en la política o simplemente a más publicaciones vergonzosas en redes sociales, pero una cosa está clara: la era de la financiación aparentemente ilimitada para la disrupción regional se enfrenta a un choque de realidad muy duro.

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Written by

Daniel Benson

Writer, editor, and the entire staff of SignalDaily. Spent years in tech before deciding the news needed fewer press releases and more straight talk. Covers AI, technology, sport and world events — always with context, sometimes with sarcasm. No ads, no paywalls, no patience for clickbait. Based in the UK.